¿Por qué todavía no está arraigado el uso del pago por teléfono móvil?

Los consumidores todavía parecen ser reacios a utilizar el móvil para el pago de transacciones que se suceden del día a día. Transacciones diarias que nosotros enfocaremos en este post al vending, como puede ser comprar cualquier producto de una máquina expendedora.

Pero, ¿por qué? Principalmente el problema que presenta la gente es la inseguridad de este medio de pago.

Aunque desde un punto de vista genérico, esta forma de pago pretende ser una gran ventaja. La principal es el no tener que llevar encima más que el teléfono móvil para realizar una compra; además que de manera “secundaria” genera a la larga un pequeño ahorro, es decir, si tenemos 5 euros en la cartera siempre terminamos gastamos lo que tenemos, pero con este pago tendremos controlado en todo momento cuánto gastamos y evitamos derroches con esa “calderilla” que a veces nos suele sobrar.

El punto interesante viene de la posibilidad de ver nuestro saldo y gestionar nuestra cuenta corriente una vez se realiza el pago. También hay otras cosas como la posibilidad de utilizar adjunto al medio de pago la geolocalización para determinar en qué máquina se ha consumido y beneficiarnos de descuentos en la compra, o incluso la posibilidad de aprovechar el teléfono móvil para gestionar por ahí mismo incidencias o averías con la máquina de la empresa que nos oferta el servicio.

 

Mobile Commerce

Para hacer fuerte este medio, el principal objetivo viene por el de garantizar la protección y fomentar su uso. Pero entonces, ¿cómo va esto en España?

Como dirían en las antiguas notas de primaria, tenemos un N.M. (necesitamos mejorar), el porcentaje de habitantes con smartphone es de un 65% del cual solo un 7% adquiere bienes de consumos físico a través del móvil, mientras que cercano a un 40% usa más su teléfono para comprar contenido digital para su dispositivo, adquirir entradas por anticipado o poder acceder a descuentos.