El cigarro que se apaga solo

Cigarro apagadoSí, no habéis leído mal,  estos cigarros no serán lo último que se encuentre para que la gente deje de fumar, pero el objetivo principal no es este; es el de salvar de los incendios desatados por ellos y resguardar así hogares y miles de hectáreas de bosque que cada año se hacen humo por una colilla.

Los cigarrillos en cuestión deberán tener como característica principal la capacidad de apagarse en el tiempo de un minuto si el fumador no da ninguna calada. Para que el futuro cigarrillo se apague solo se introducirán dos capas de celulosa y una sal de ácido algínico de sabor neutro, que esparcidas sobre el tabaco le quitan el aire a las brasas en cuanto se deja de aspirar.

Los cigarrillos propuestos por la Unión Europea fueron experimentados en Bruselas y se manifestó entusiasmo con el producto después de probarlo y constatar cómo se apagaba apenas un minuto después de la última calada.

En España, la Asociación Profesional de Expendedores de Tabacos y Timbre de Zaragoza, comunicaba que las empresas tabaqueras  en nuestro país ya habían comenzado la comercialización de este nuevo tipo de cigarrillos:

La Comisión Europea pretende que el tabaco que se comercialice en la Unión Europea a partir del 17 de noviembre sea de reducida propensión a la ignición. Esta normativa se ha inspirado en normas ya vigentes en Estados Unidos y Canadá. Su comercialización será progresiva hasta que todos sus portafolios se hayan sustituido por completo antes del próximo mes de noviembre. Para adaptarse a la normativa tan solo sustituirán el papel por uno de la misma calidad, con franjas que actúan como “bandas rugosas de desaceleración”, reduciendo la velocidad de combustión del cigarrillo. Este papel seguro contiene unas bandas que actúan como barrera para que se apague el cigarrillo abandonado. Este cambio no le afecta en nada a los fumadores, será como el tabaco de liar que no se consume cuando se deja en un cenicero. No se producen cambios en la mezcla de tabaco, ni en la presentación del producto por tanto, el sabor de los cigarrillos sigue siendo el mismo de siempre.

El cambio en ningún momento influye en el formato de las cajetillas ni en la codificación de las mismas. Todo apunta a  ser una iniciativa de naturaleza práctica y sin mayor incidencia en la venta del tabaco.

Con esto, a partir del próximo 17 de noviembre todos los cigarrillos que se vendan en España deberán estar fabricados con un papel de baja combustión que se extinguirá si no se está fumando.